Friday, January 27, 2006

Salas de chat especialmente para la edificación del remanente del séptimo día

Visita el chat en español de SDR voice un ministerio al servicio del remanente adventista del séptimo día, que expone los hechos proféticos de la Biblia de acuerdo con el real registro histórico para exponer al Anticristo y revelar a la babilonia moderna.
El objetivo del SDR VOICE es de dar una voz a este Movimiento del último día, establecer a nuestra gente en la Fe una vez entregada a los santos, y tender la mano a todo aquel que ha abrazado la verdad presente de Revelación 14 y 18. Considere esta sitio web como su foro para ser usado en la expresión de sus pensamientos; dirección de sus preguntas; el cuidado de la información sobre el trabajo de colegas hermanos y hermanas en el mundo entero, así como el progreso del avance de este Movimiento Final de Dios en exaltación y glorificación de Cristo en todas partes de la tierra. Seventh Day Remnant Voice. El servicio de Chat en español esta disponible todos los días. SDR voice tiene reuniones especiales en las Asambleas del Santo Sábado y viernes de tarde.

Thursday, January 19, 2006

Doctrina del santuario: Lección 2: Cristo es el cordero de Dios

2ª Lección sobre Santuario: Cristo el Cordero de Dios Cierto pastor estaba profundamente preocupado acerca de su propia lucha con el pecado. Por alguna razón a él le faltaba la fuerza moral para obtener la victoria. La lucha se hizo tan severa que una noche cuando él se acostó tuvo una pesadilla en la que vio a un hombre azotando a Cristo en el tribunal de Poncio Pilato. Al ver cómo se hundía el látigo en la espalda sangrante de Cristo, no podía entender cómo alguien se atreviese a herirlo. En su sueño, se abalanzó sobre el hombre que azotaba a Cristo y empezó a forcejear con él. De súbito, aquel hombre grande y hosco dio una vuelta y lo miró de frente. El pastor gritó aterrorizado y de repente se despertó. La cara de aquel sujeto que azotaba a Jesús no era otra sino la del mismo pastor. AI permitir que el pecado dominara su vida, hería al Señor Jesucristo. Fue una experiencia que él jamás pudo olvidar. Esta historia verídica ilumina el siguiente pasaje de las Sagradas Escrituras: "Mirarán hacia mí, a quien traspasaron... " (Zacarías 12:10). Apenas nos damos cuenta del dolor que le ocasionamos al Señor Jesús cuando permanecemos en el pecado. Apenas nos damos cuenta de como chasqueamos o decepcionamos al Señor cuando no ganamos una victoria. En verdad no somos dignos de su gran amor. El profeta Isaías también expresó el pesar que nuestro proceder pecaminoso le ocasiona a nuestro Señor: "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimiento; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡ pero nosotros le tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como un cordero fue llevado al matadero... "(Isaías 53: 3-7). ¡Qué tremenda descripción! Fijémonos bien en estas palabras: despreciado, desechado, menospreciado, herido, afligido, molido, angustiado, y después en esta expresión "... mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". AI meditar sobre el grandioso sacrificio de Cristo, el apóstol San Pablo se quedaba maravillado y atónito. Y si nosotros también mirásemos a la cruz, diríamos juntamente con él: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro"(Romanos 8:38). Cuando el Señor Jesús se presentó para ser bautizado, Juan el Bautista declaró al verlo: "¡ Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!" (Juan 1:29). Desde ese momento en adelante, la gente empezó a fijar su vista en Jesús. Cada palabra que pronunció y todas las obras que hizo durante sus tres años y medio de ministerio que culminaron en el Calvario, comprobaron que verdaderamente él era el Cordero de Dios. Pero, en un sentido, el sacrificio de Jesús no comenzó en el Calvario. Leemos en el libro de Apocalipsis, que Cristo era "el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" (Apocalipsis 13:8, ReinaValera 1960). De antemano, antes de la creación del mundo y de que el pecado existiera, Dios en su gran amor ideó un plan de salvación. En el instante que el pecado entró en el Huerto del Edén, todo el cielo se puso de luto porque parecía que los habitantes de este mundo estaban condenados a muerte. No obstante, el plan de Dios para redimir a la raza humana ya estaba en pleno vigor. En el momento que la Ley divina fue quebrantada par el ser humano, Cristo estaba preparado para hacer expiación por la transgresión humana. Él llevaría sobre sí el pecado de la humanidad para redimirla. He aquí como se desarrolló el misterio de la redención: "Entonces Cristo informó a la hueste angelical que se había encontrado una vía de escape para el hombre perdido. Les dijo que había suplicado a su Padre y que había ofrecido su vida en rescate para que la sentencia de muerte recayese sobre él para que por su intermedio el hombre pudiera encontrar perdón para que por los méritos de su sangre y como resultado de su obediencia a la Ley de Dios, el hombre pudiera gozar del favor del Señor, volver al hermoso jardín, y comer del fruto del árbol de la vida"(La historia de la redención, pág. 43). Es casi imposible explicar cabalmente este gran plan de amor. Es un misterio que por los siglos de la eternidad los redimidos en la tierra nueva procurarán entender. De modo que en este estudio breve, solamente daremos el primer paso en la comprensión de ese profundo amor que Dios escogió expresar a través del ritual del santuario, el cual empleó como una especie de ilustración a nivel de jardín de infancia, por así decirlo, para facilitar nuestra estudio. Muy bien, ahora pongámonos a pensar. ¿Por qué vino Cristo a morir a la tierra? En la descripción del santuario celestial dada en el Nuevo Testamento, no se menciona el atrio exterior. Es solamente en el Antiguo Testamento que encontramos la mención de un atrio exterior relacionado con el santuario. El atrio exterior existía solamente en el santuario terrenal. Para esto había una razón. El sacrificio de Cristo no se había de llevar a cabo en el cielo por cuanto no puede haber muerte allá. Por lo tanto, Cristo debía venir al atrio del santuario terrenal para convertirse en el cordero que moriría par el pecado. El apóstol Pablo describe esta experiencia de Cristo de la siguiente manera: "ÉI, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como una cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. Mas aún hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz". (Filipenses 2: 6-8). ¿Está claro? ¡Qué maravilloso! Cristo, que era igual a Dios, descendió del ambiente puro del cielo a un nivel inferior al de los ángeles, asumió forma humana, y nació como un bebé indefenso en un pesebre. No, no apareció como un Adán creado en toda su perfección, sino más bien como un ser humano, y esto después de haber experimentado la raza humana las consecuencias de miles de años de pecado. Nació en un mundo lleno de sufrimiento, miseria, dolencia, muerte, y toda suerte de tentaciones. A1 cumplir su misión, tuvo que someterse a cuanto insulto y tormento que a Satanás le fuera posible concebir. Murió la muerte de un pecador culpable. Las últimas horas de su vida fueron tan terribles que aun los ángeles del cielo cubrieron sus rostros para no contemplarlo. Por último, como portador de nuestros pecados, tuvo que soportar la angustia de los perdidos. Se vio separado del amor de su Padre porque la culpa de la humanidad entera pesaba sobre él. Elena G. de White nos presenta un cuadro conmovedor de lo que ocurrió. Escuchad: "El inmaculado Hijo de Dios pendía de la cruz: su carne estaba lacerada por los azotes; aquellas manos que tantas veces se habían extendido para bendecir, estaban clavadas en el madero; aquellos pies tan incansables en los ministerios de amor estaban también clavados a la cruz; esa cabeza real estaba herida por la corona de espinas; aquellos labios temblorosos formulaban clamores de dolor. Y todo lo que sufrió: las gotas de sangre que cayeron de su cabeza, sus manos y sus pies, la agonía que torturó su cuerpo y la inefable angustia que llenó su alma al ocultarse el rostro de su Padre, habla a cada hijo de la humanidad y declara: Por ti consiente el Hijo de Dios en llevar esta carga de culpabilidad; por ti saquea el dominio de la muerte y abre las puertas del Paraíso. El que calmó las airadas ondas y anduvo sobre la cresta espumosa de las olas, el que hizo temblar a los demonios y huir a la enfermedad, el que abrió los ojos de los ciegos y devolvió la vida a los muertos, se ofrece como sacrificio en la cruz, y esto por amor a ti". (El Deseado de todas las gentes, pág. 703, 704). ¡Qué hermosas palabras! ¡Ojalá nos fuera posible entenderlas cabalmente! Y ahora surge la siguiente pregunta: ¿Cómo se aplica la preciosa sangre de Cristo, el Cordero a ti y a mi individualmente? Volvamos al libro de Levítico, el capítulo 4, empezando con los versículos 27 y 28. Sólo el santuario nos explica en detalle como la sangre de Cristo nos puede ser aplicada a nosotros como individuos: "Si alguna persona del pueblo peca involuntariamente, cometiendo una falta contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, es culpable... " (vers. 27) "presentará como ofrenda una cabra, una cabra sin defecto, por el pecado que cometió" (vers. 28). AI traerse un sacrificio, bien fuese de un macho cabrío, un cordero o cualquier otro animal, tengamos en mente una cosa: que el sacrificio representaba al Señor Jesucristo.


En segundo lugar, era necesario que el pecador transfiriese su pecado sobre el holocausto. Nótese el versículo 29: "Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiación... ". Entiéndase que la imposición de las manos sobre la cabeza del animal significaba la confesión y la transferencia del pecado sobre el animal que era el sustituto del pecador.



Luego viene el tercer paso: después de haberse transferido el pecado sobre el holocausto, la víctima debe sacrificarse. ¿Por qué? Porque la paga del pecado es muerte. La Ley de Dios, quebrantada por el hombre, exige la pena de muerte. "Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiación... " Después añade la Escritura, "y la degollará en el lugar del holocausto... " (Levítico 4:20). Este era el método empleado por Dios para enseñar a la humanidad que había una vía de escape del pecado; a saber, que un Sustituto, el Cordero de Dios, moriría por nuestros pecados. Pero no olvidemos que era la propia mano del pecador la que siempre degollaba el holocausto de expiación. Es preciso que todo pecador entienda esta gran verdad para que pueda vencer el pecado en su vida. ¡ La paga del pecado es la muerte ! Por cuanto Cristo es nuestro Sustituto, es menester que comprendamos que nuestros pecados fueron la causa de su muerte. Cuando nos demos cuenta de la enormidad del costo del pecado, determinaremos vencer el pecado con un odio semejante al que siente Dios por él. Solamente entonces estaremos preparados para vivir en un mundo donde no habrá más pecado. Es sumamente triste que tan pocas personas parecen captar esta lección. Hemos visto que las ofrendas de holocaustos fueron ordenadas por Dios para enseñarle a todo pecador deseoso de perdón que debe reconocer su pecado, arrepentirse de él, y traerlo a los pies de Cristo, pidiéndole que se lo quite. Es preciso que reconozca su parte en la crucifixión de Cristo y que se dé cuenta de que el pecado acarrea la muerte. Ha de aceptar a Cristo por fe y depender de su divino poder, el cual le infundirá odio por el pecado y lo capacitará para dejar de pecar. Entonces experimentará el gozo de la redención. Este plan divino basado en sacrificios tiene un propósito mayor que el de la salvación de la humanidad. Cristo vino al mundo a morir, no sólo para salvar al hombre y rescatar al mundo, sino también para vindicar el carácter de Dios ante el universo. ¿Por qué? Porque el gran conflicto entre el bien y el mal se inició en el cielo cuando el enemigo de las almas se opuso a la Ley de Dios, lo cual fue causa de una gran batalla: "Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él" (Apocalipsis 12: 7, 8). Todos los habitantes del vasto universo de Dios estaban interesados en los resultados del sacrificio expiatorio de Cristo porque éste determinaría quién ganaría la victoria, él o Satanás. Es por esta razón que el Salvador contemplaba de antemano su crucifixión y decía: "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mi mismo" (Juan 12:31). Fue de este modo que la muerte de Cristo en el Calvario no sólo le hizo posible al hombre el perdón, poniendo el cielo a su alcance, sino que también vindicó a Dios ante todo el universo no caído. Su sacrificio afirmó la Ley de Dios para siempre y demostró que el pecado es muerte. Cuando Adán y Eva aceptaron la propuesta de Satanás , éste declaró que el mundo era suyo porque ellos lo habían escogido a él como su soberano. El diablo no creía posible que Dios perdonase a la humanidad. No obstante, Dios en su gran amor ya había ideado el plan de entregar a su Hijo unigénito para sufrir el castigo de muerte por nuestros pecados. De este modo el Cordero de Dios se convirtió en la vía de escape para la humanidad. La misma tierra de la cual Satanás se creía dueño se convirtió en el escenario dentro del cual Dios escogió redimir a la humanidad y vindicarse ante el universo entero. Este es el significado de las palabras de Cristo sobre la cruz: "¡Consumado es!" (Juan 19:30). En ocasión de su muerte, hubo un fuerte grito de triunfo en el cielo que repercutió a través de todos los mundos habitados del universo. La contienda quedó decidida una vez que Jesús hubo ganado la victoria. Satanás quedó expuesto como mentiroso y homicida. Cristo, en carne humana, demostró que el hombre es capaz de guardar la Ley de Dios. No es de extrañarse que el momento de mayor emoción para el universo haya sido el triunfo de Cristo sobre Satanás obtenido al morir en la cruz del Calvario. Y algún día, más pronto de lo que nos imaginamos, Jesús volverá a esta tierra otra vez y pondrá punto final a la controversia entre él y Satanás. ¿Estás tu listo para la mejor aventura de tu vida? ¿Estás preparado para vivir con Cristo en el cielo, donde el pecado ya no existirá más; ni habrá más muerte, y donde cada instante estará repleto de gozo, paz y felicidad? ¿Estás preparado para experimentar una vida sin pecado por toda la eternidad? Si es así, es preciso que ganes la victoria sobre el pecado aquí y ahora, tal como se enseña en el sistema del santuario instituido por el mismo Dios. Hace algún tiempo, los periódicos reportaron la historia de una niñita que había estado jugando en el garaje de su casa donde había lo que a ella le pareció ser una botella de soda. Tenía la apariencia exacta de una de las botellas que contenía la clase de bebida que su madre guardaba en el refrigerador y que le servía de vez en cuando. Tomó la botella y se bebió todo el contenido. El sabor del líquido no era lo que ella esperaba, pero en su mente de niña se imaginó que era una especie de bebida nueva. Pronto empezó a padecer un terrible dolor de estómago. Acudió a su madre y se quejó. Su madre la llevo de prisa al hospital para que la atendieran, pero ya era demasiado tarde. La pobre niñita pagó con su vida. La sustancia que había en la botella no era una bebida gaseosa. ¡Era un herbicida sumamente venenoso! El pecado es algo así como un herbicida. Tal parece que muchos de nosotros no nos damos cuenta de que ya hemos sido envenenados por el pecado y que su veneno es mortífero, pero Dios tiene el antídoto a la mano. "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4: 12). Nunca olvidemos que Dios ha provisto una vía de escape. Y esa vía mis amados amigos, es el Señor Jesucristo, el Cordero. Él está dispuesto a ayudarte en este mismo momento. Nos dice: "Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo" (Apocalipsis 3:20). Cristo, el Cordero está llamando a la puerta de tu corazón. Ansía entrar. ¿Le permitirás ser tu Cordero para que quite todo pecado de tu vida?


Gustavo Krumm / Una Voz Sin Fronteras (Sun, 1 Jan 2006 15:24:50)

Doctrina del santuario: Lección 1 - Cristo es el camino

1ª Lección sobre Santuario: Cristo es el Camino
Comencemos proclamando una buena noticia: ¡Dios te ama! Te ama de tal manera que desea llevarte a vivir con él. A menudo, cuando nos vemos con amigos que queremos de veras, nos da gusto decir. "¿ Y porqué no vienen a quedarse con nosotros un par de días? Tenemos una habitación disponible para ustedes. Vengan a quedarse una semana o más si desean". Sin embargo, esto no significa lo mismo que si les dijéramos, "¿Por qué no se vienen a vivir con nosotros?" Este es un pedido de carácter permanente. Es por eso que el Señor Jesucristo pronunció las siguientes palabras en Juan 14: 1-3: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté vosotros también estéis". Dios nos ama tanto que anhela el día en que nosotros podamos vivir con él eternamente. Esto nos lleva a la primera pregunta importante: ¿Porqué no estamos ya en el cielo? ¿Porqué es que Cristo no ha regresado ya tal como lo prometió? ¿Será un problema de distancia? Yo no lo creo así porque es un hecho que Cristo ha visitado esta tierra numerosas veces. Recordaréis que él pasó siete días aquí durante la semana de la creación y que frecuentemente visitaba a Adán y Eva en el Huerto de Edén. De hecho, él solía salir a caminar con Enoc. Visitó al antiguo patriarca Abraham y comió con él en su tienda. Habló con Moisés sobre el Monte Sinaí. Y durante años habitó en una columna de nube que se detenía sobre la entrada del Tabernáculo en el desierto. Leemos cómo Jesús vino al mundo en la forma de un bebé nacido en Belén y vivió entre la humanidad por espacio de treinta y un años. De manera que las Sagradas Escrituras establecen claramente que Cristo ha estado aquí numerosas veces. ¡ La distancia no constituye un obstáculo para él! Enfoquemos el asunto de otra manera. ¿Será tal vez un problema de tiempo? Puede ser que todavía no sea el tiempo propio para el regreso de Jesús. Pero esto es imposible debido a que casi todas las señales de los eventos finales anunciadas por él ya se han cumplido, o están en proceso de cumplirse ante nuestros propios ojos. Los escépticos, ateos y políticos todos están de acuerdo que algo portentoso está a punto de suceder. ¿ Cuál pues será el problema? ¿Porqué no ha venido Cristo? Yo creo que puedo expresar la razón en estas palabras breves y sencillas: ¡Dios encara un gran problema! ¿Cómo ha de salvar al pecador sin salvar su pecado? ¿ Cómo ha de destruir el pecado sin destruir a los pecadores? En términos bien francos, ¿cómo ha de eliminar el pecado sin eliminarte a ti y a mí? ¿ Cómo ha de llevarnos al cielo sin transportar también nuestra miasma de pecado? Eso propagaría la muerte por todo el universo. Sin duda alguna, Dios encara un problema de lo más serio. Ahora bien, algunos teólogos alegan tener la respuesta al problema que Dios encara. Son semejantes a aquellos padres consentidores que piensan que sus hijos por su cuenta se apartarán de sus malos caminos al hacerse adultos, y sostienen que todo lo que es preciso hacer es manifestarles bastante amor. No obstante, la experiencia nos demuestra que ellos están totalmente equivocados. De igual manera, existen algunos teólogos consentidores que enseñan que sí sólo se predica suficientemente el amor, la gente creerá en Dios y aceptará la salvación. Al fin y al cabo -razonan ellos- Dios sobreabunda en misericordia, gracia y perdón y no le exige a nadie una obediencia estricta. Dichos teólogos aseveran que Cristo le otorgó una salvación incondicional en la cruz a toda la humanidad y que todo lo que tiene que hacer el ser humano es solamente "creer". Dicen que el pecador no debe preocuparse sí sigue en el pecado y que, al fin y al cabo, el ser humano nació para pecar y le es imposible dejar de pecar en esta vida. Algunos hasta enseñan que cuando Jesús regrese por segunda vez implantará al instante en todo pecador un nuevo corazón o mente para que jamás vuelvan a pecar. De esta manera quedará solucionado el problema del pecado. ¡No creáis tal cosa! Dicha enseñanza es un invento del mismo diablo. La sierva del Señor ha escrito: "La religión liviana que hace del pecado algo de poca gravedad y que constantemente se detiene en el amor de Dios hacia el pecador, anima a éste a creer que Dios lo salvará mientras continúa en el pecado, sabiendo que es pecado. Esta es la forma en que muchos proceden mientras profesan creer la verdad presente. La verdad está separada de sus vidas, y esa es la razón por la cual no tienen más poder para convencer y convertir el alma". Mensajes Selectos, Tomo 3, pág. 175. Pensemos esto bien. Si fuera verdad que al venir por segunda vez Cristo obra el singular milagro de cambiar la mente y el carácter de pecado a santidad en un instante, entonces los ateos tendrían razón en culpar a Dios por todos los males que existen en este mundo. ¿Acaso no era capaz Dios, aun desde la época de Adán, de hacer inmediatamente impecables a sus seguidores que creían en él? No os dejéis engañar por estas falsas enseñanzas de la nueva teología. Definitivamente, Dios tiene una manera de solucionar el problema del pecado y es la de salvar a su pueblo de sus pecados y no en sus pecados. Esto está ampliamente demostrado en los servicios del santuario mediante el rito del derramamiento de la sangre de un cordero sin mancha. Recordemos que Jesús dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida"(Juan 94:6). Y si nosotros le seguimos al santuario donde él lleva a cabo su ministerio hoy, entenderemos bien su método. Esto es verdaderamente una buena noticia porque Jesús puede resolver el problema del pecado, haciendo posible la vida eterna a todo pecador que acepte el sacrificio de Cristo y siga su método de apartar de nosotros el pecado. ¡Alabado sea Dios! "Dios, santo es tu camino"(Salmo 77: 13). Veamos ahora algunos pasajes de las Sagradas Escrituras que nos revelan que existe hoy día un santuario en el cielo y que en los tiempos del Antiguo Testamento había un santuario en la tierra. Leamos primero Hebreos 8: 1 y 2. Nótese que es un pasaje que se refiere al santuario celestial. ". . tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos: Él es ministro del santuario y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre". Pasemos ahora a Hebreos 9: 1 y 2 donde leemos acerca del santuario terrenal: "Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal, pues el Tabernáculo estaba dispuesto así... " Hemos, pues, descubierto que el Nuevo Testamento declara que hay un santuario en el cielo, y que también existió un santuario terrenal. Por lo tanto, pasemos al Antiguo Testamento y leamos acerca del santuario que había en la tierra. En Éxodo 25:8 el Señor declaró: “Me erigirán un santuario, y habitaré en medio de ellos". Por medio de símbolos, el santuario terrenal nos enseña cómo es que Dios resuelve el problema del pecado desde su santuario celestial. Esto nos capacita para entender cómo es que Dios hace la separación entre el pecado y el pecador, que es precisamente la obra que se efectúa allí. De hecho, el santuario terrenal consistía de tres partes: el atrio exterior, el lugar santo y el lugar santísimo. En cada una de estos sitios se llevaba a cabo un servicio por separado, uno en el atrio exterior, uno en el lugar santo, y uno dentro del lugar santísimo. Estudiaremos cada uno de estos tres servicios para que entendamos cómo cooperar con Cristo mientras él se dedica a resolver nuestro problema de pecado. Cuando Cristo finalmente haya separado el pecado de nosotros, podremos con el tiempo reunirnos con nuestro Salvador en el cielo y vivir con él donde no habrá más pecado.



Yo sé que todos nosotros anhelamos estar con nuestro Salvador en el cielo. Pero, ¿cómo se logrará esto? El acto final que determina la separación entre el pecado y el pecador no se llevó a cabo sobre la cruz, como lo enseñan y lo creen muchas personas. Este acto final de expiación del pecado se realiza más bien dentro del lugar santísimo del santuario celestial. Por esta razón leemos en El conflicto de los siglos, pág. 543 : "La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección ". El asunto no puede ser explicado con mayor claridad. Se está llevando a cabo ahora mismo en el santuario celestial una obra que es esencial para la expiación final de nuestros pecados. El sacrificio de la cruz no obró la separación entre el pecado y el pecador individual, sino que hizo una "provisión" mediante la cual Cristo paga el precio del pecado de todo aquel que se aprovecha de ella. Así que, la resolución determinante o eterna del pecado que se lleva a cabo en el segundo departamento del santuario no se podrá lograr sino hasta cuando se haya completado la obra del primero. De la misma manera, la obra del primer departamento no puede realizarse hasta después de haber sido ofrecido el sacrificio sobre el altar del atrio exterior. Por lo tanto, es de suma importancia recordar que estos tres pasos distintos son necesarios para obrar una separación eterna entre el pecado y el pecador. Cuando Dios le dio instrucciones a Moisés para la construcción del santuario terrenal, le ordenó: "Conforme a todo lo que yo te muestre, así haréis el diseño del Tabernáculo..." ; Éxodo 25:9. Sin embargo, hubo una excepción. En lo que a escribir la Ley se refería, Dios dijo, en efecto, "Moisés, esto es algo que me toca a mí". Fijémonos bien en las palabras de Dios en Éxodo 31: 18: "Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios". Todo el mobiliario y los accesorios del santuario terrenal eran de hechura humana, excepto los Diez Mandamientos. Estos fueron grabados en piedra por el dedo inmortal del Dios Todopoderoso. La importancia de este acto quedó subrayada cuando Moisés quebró las tablas de piedra en demostración de su desagrado por la idolatría de Israel. Dios no dijo, "Moisés hazte otra copia y colócala dentro del Arca ". ¡No! Dios dijo, "Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube hasta mi al monte. Hazte también un arca de madera. Yo escribiré en esas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste, y tú las pondrás en el Arca" (Deuteronomio 10: 1, 2). Fue Dios quien escribió la Ley por segunda vez con su dedo divino. Por lo tanto, los Diez Mandamientos se destacan por encima del resto de la Biblia debido a que fue Dios mismo quien los escribió.



Los sesenta y seis libros que componen la Palabra de Dios fueron escritos por hombres que estaban bajo la inspiración del Espíritu Santo, pero los Diez Mandamientos fueron escritos directamente por el mismo Dios. ¿Por qué? Porque Dios no quería que ninguna influencia humana deformara su divina Ley. Los Diez Mandamientos son una copia de la Ley del cielo la cual es un trasunto del carácter santo de Dios. Por eso, al leerlos, estamos frente a un gran documento original: la Ley de Dios la cual está seguramente guardada en el seno del santuario celestial. Recordemos que unos sesenta años después de Cristo haber sido crucificado y de haber resucitado y ascendido al cielo, Dios le reveló el santuario celestial a Juan en visión. ¿Y qué fue lo que vio? Declara Juan: "El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pacto se dejó ver en el templo" (Apocalipsis 11: 19). Después de la cruz, hemos de fijar la vista en el santuario celestial en el cual está la Ley de Dios. ¿Por qué razón? Porque Dios quiere que los que estamos viviendo en estos últimos días sepamos que hay una buena y una mala manera de vivir. Se nos ha dicho, "... por medio de la Ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20). En una traducción inglesa, la de Phillips, este pasaje se expresa más o menos así: "Es el filo recto de la Ley lo que nos demuestra cuán torcidos estamos". La Ley es realmente un trasunto del carácter de Dios. En libro La historia de la redención, pág. 19, leemos que Dios ha hecho las leyes que ha promulgado iguales a si mismo. Luego, en El Deseado de todas las gentes, pág. 215, leemos lo siguiente concerniente a la Ley de Dios: "... los preceptos del Decálogo son tan inmutables como el trono de Dios". Son una viva expresión de su carácter. De manera que cuando contemplamos y estudiamos la Ley de Dios, estamos estudiando el carácter mismo de Dios. En el lugar santísimo del santuario nos ponemos en relación directa con la Ley de Dios porque allí se encuentra dentro del Arca como representación del carácter de Dios y como norma divina de conducta. En Eclesiastés 12:13 y 14 tenemos la siguiente declaración: "El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala ". El apóstol Santiago dice claramente: "... porque cualquiera que guarda toda la Ley, pero ofende en un punto, se hace culpable de todos, pues el que dijo: 'No cometerás adulterio', también ha dicho: 'No matarás'. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la Ley. Así hablad y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad" (Santiago 2: 10-12). Si, hay un castigo para la transgresión de la Ley, y ese castigo es la muerte. Dios declara : "El alma que peque, esa morirá" (Ezequiel 18 :4). Según vamos leyendo las Escrituras, nos damos cuenta de que esta verdad se enfatiza en muchos otros versículos, como por ejemplo: ".., porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6: 23) y "... por cuanto todos pecaron" (Romanos 3: 23). Ante la Ley de Dios, todos aparecemos como pecadores. Esto nos trae de vuelta a la consideración del problema del pecado, ¿verdad? En vista de que todos hemos pecado, ¿cómo será posible que Dios separe nuestros pecados de nosotros para que podamos ir al cielo a vivir con Jesús, en lugar de morir por causa de nuestros pecados tal como lo exige la Ley? Para conseguir la respuesta, regresemos al santuario y descubramos cuál sea el primer paso en este proceso de obrar una separación entre el pecado y el pecador. Es una obra que se realizaba en el atrio del santuario. Dios describe lo que se efectuaba allí: "Si alguna persona del pueblo peca involuntariamente, cometiendo una falta contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, es culpable. Luego que se le dé a conocer el pecado cometido presentará como ofrenda una cabra, una cabra sin defecto, por el pecado que cometió" (Levítico 4:27, 28). ¿Qué hacía el pecador después? "Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiación y la degollará en el lugar del holocausto. Luego el sacerdote tomará con su dedo de la sangre, la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto y derramará el resto de la sangre al pie del altar. Después le quitará toda su grasa, de la manera que le fue quitada la grasa al sacrificio de paz y el sacerdote la hará arder sobre el altar en olor grato a Jehová. Así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado (vers. 29-31). ¿Cómo se llevaba a cabo esto? Leamos los versículos 5 y 6 de este mismo capítulo: "Después el sacerdote ungido tomará parte de la sangre del becerro y la traerá al Tabernáculo de reunión". De modo que el sacerdote lleva esta sangre dentro del santuario. "Mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará con aquella sangre siete veces delante de Jehová tiente al velo del santuario". Volvemos una vez más a toparnos con los tres requisitos que habían de cumplirse. Imaginémonos a un hombre que ha pecado; ha quebrantado la Ley y merece morir por su pecado. Pero Dios no quiere que él muera; por lo tanto, el Espíritu Santo le convence de su pecado. El hombre se arrepiente y acude al Señor en busca del perdón. No quiere morir, sino vivir. Cree en Cristo y le acepta como su Salvador. Dios en su infinita misericordia ha provisto una manera mediante la cual el pecador puede estar libre de culpa ante él, como si nunca hubiera pecado. Pero el pecador debe seguir fielmente el plan divino para hacerse merecedor de dicho perdón y ser separado de su pecado. En primer lugar, ha de traer un cordero al atrio del santuario como holocausto. Luego, el pecador ha de poner sus manos sobre la cabeza del cordero y confesar su pecado. Al hacer esto, transfieren su pecado sobre el cordero, el cual se convierte en su sustituto. Después toma el cordero, lo coloca sobre el altar de sacrificio y con un cuchillo él mismo degüella la víctima inocente. De este modo, en vez de morir él mismo por su propio pecado, el cordero muere en su lugar. Luego, la sangre se vierte en una vasija. El sacerdote lleva la sangre dentro del lugar santo del santuario y la rocía delante de la Ley. Tal vez nos preguntemos por qué era necesario llevar la sangre dentro del santuario. La razón es que la sangre representa la vida de la víctima. Recordemos que en Levítico 17:11 dice claramente: "... porque la vida de la carne en la sangre está". Y es necesario que se ofrezca la vida de la víctima inocente ante el Señor y su Ley para cumplir con este requisito. Entonces, en vista de que el culpable ha transferido su pecado al cordero, el sustituto ahora lleva la carga de culpa y debe morir por causa del pecado que fue transferido sobre él. ¿No habrá otra manera mediante la cual Dios pueda retirar el pecado de nosotros? ¡Definitivamente no ! Dios ha declarado que "sin derramamiento de sangre no hay remisión" (Hebreos 9:22). ¿Estamos analizando esto detenidamente? Que quede claramente establecido que el sustituto tiene que morir. ¿ Y quién es la persona que debe degollar el sustituto? ¡El pecador mismo, porque es su propio pecado lo que hace necesaria la muerte de la víctima! Veamos la realidad de este plan de salvación. ¿Qué representa el cordero? Juan el Bautista explicó esto en lenguaje inconfundible cuando Jesús vino a él para ser bautizado: "¡ Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo !" (Juan 1:29). Y esta es la razón por la cual Jesús vino al mundo. Vino a salvarnos, a morir por nosotros. Ahora se nos hace posible entender que debido a que el pecado acarrea la muerte, yo debo morir, o debe morir un sustituto por mi propia mano. Esta es, pues, la lección básica que aprendemos al estudiar el método que Dios emplea para separar o apartar el pecado de nosotros. Permítaseme, por favor, representar una vez más la escena de un pecador que toma un cuchillo en la mano y degüella la víctima inocente. Venid conmigo y observad cómo el cordero se estremece y muere. El inocente muere por el pecador; muere por causa del pecado de otro. Luego, mirad con los ojos de la fe al Cordero de Dios. Contemplad a Jesucristo el Cordero agonizando sobre la cruz del Calvario por causa de nuestros pecados. Recordad lo que escribió San Pedro: "Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!" (1 Pedro 2:24). ¿ Qué ocurrió con aquel cordero que fue puesto sobre el altar? Pues, ¡murió! ¿ Cuál fue el efecto de nuestros pecados sobre Jesús en el Monte Calvario? Fueron la causa de su muerte. ¡Nosotros mismos fuimos los que le quitamos la vida al Señor Jesucristo! Millones de personas saben que el Calvario fue un suceso verídico. Les gusta viajar a la "Tierra Santa" y visitar el lugar donde Cristo murió. Sin embargo, muy pocos se dan cuenta de que fue su pecado lo que llevó a la cruz al Cordero de Dios. Nunca han comprendido las siguientes palabras del profeta Zacarías: "Mirarán hacia mí, a quien traspasaron" (Zacarías 12: 10). ¿Haz ido por fe al Calvario donde Cristo murió en tu lugar a causa de tus pecados? Dime con franqueza, ¿no te has sentido culpable por la muerte de Cristo? ¿Te has imaginado alguna vez a Cristo, tu Sustituto, muriendo en. tu lugar sobre la cruz? El relato de uno de los funerales más tristes que me haya tocado dirigir nos ayudará a comprender los resultados de la muerte de Cristo en la cruz. En el ataúd reposaba el cuerpo de un niño muy pequeño, único hijo de sus padres. Había muerto en un accidente causado por su padre quien ignoraba que su hijito le había seguido hasta el garaje de la casa. Cuando el padre hizo retroceder el carro, atropelló al niño matándolo al instante. Aunque fue un accidente, a mí se me hace dificil describir el dolor que observé en el rostro de aquel padre. Cuando meditamos sobre el Calvario, no podemos menos que ver a Cristo el Cordero padeciendo la muerte que en realidad nos tocaba a nosotros. Sabemos por seguro que su muerte no fue un accidente porque fue causada por nuestros malditos pecados. El ver a Cristo morir sobre la cruz como nuestro Sustituto, llevando sobre si nuestros pecados, nos ayuda a entender mejor el significado del Calvario. No podemos menos que exclamar, "Dios santo, ¿es esto lo que yo le he causado a tu querido Hijo? ¿Es este el precio pagado por mi salvación?" Decidme, si aquel padre que accidentalmente mató a su amado hijito algún día tuviese otro hijo, ¿ pensáis que él tendría más cuidado en el futuro cuando saque su auto del garaje? Podéis estar bien seguros de que el nunca querrá que se vuelva a repetir una tragedia semejante. Asimismo, cuando nosotros visitamos el Calvario en alas de nuestra imaginación y vemos a Jesús entregando su vida en nuestro lugar, crucificado por nuestros pecados, se nos rompe el corazón. Es porque nos damos cuenta de que fue nuestro pecado lo que lo llevó a la cruz, y no queremos que este pecado se vuelva a repetir. No podemos menos que exclamar. "Dios mío, quita de mi este pecado, y permite que el Calvario me infunda tal odio por el pecado que yo jamás quiera volver a pecar". Es sólo mediante Cristo que el pecado puede ser separado del pecador. "Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío" (Génesis 22: 8)

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca (Apocalipsis 1:3).


Gustavo Krumm / Una Voz Sin Fronteras (Sun, 1 Jan 2006 15:13:59)

Tuesday, January 03, 2006

• UNA VOZ SIN FRONTERAS DESDE EL 2,006

La paz y la verdad de nuestro amado Señor Jesús sea con todos los visitantes de estas paginas del blogger.

Con gozo, deseamos anunciar que a partir del presente mes de enero, contaremos con lo principal de la serie de mensajes publicados por el ministerio amigo "Una Voz Sin Fronteras";
ministerio laico compuesto por hermanos comprometidos con la solemne obra del último mensaje de misericordia para este mundo: "El mensaje de los 3 ángeles".

Deseamos de todo corazón que la contribución de dicho ministerio que será presentado aquí, sirva para la edificación espiritual de todas las personas que visitan estas páginas del internet, y aun de otras mas en los 4 puntos cardinales, para quienes este último mensaje debe llegar como hojas de otoño tal como lo señaló la profecía: A toda nación , pueblo, tribu y lengua.


Nota.- Suplicamos revisar este enlace: Agenda y Eventos en esta página se agregarán los anuncios importantes publicados por "Una Voz Sin Fronteras"

Tuesday, August 23, 2005

EN ALEMANIA MULTITUDES EN POS DE SU LIDER. BENEDICTO Y LA CONTINUACION DEL ECUMENISMO

La hora de Benedicto XVI

Fernán González
Enviado especial a Colonia

Jóvenes europeos en el Día Mundial de la Juventud
El pontífice dice que Europa está en un "estado de autocompasión".

Desde su elección el pasado 19 de abril, la prensa y los expertos en asuntos del Vaticano han esperado un pronunciamiento de Ratzinger que indique si su papado será una continuación del ministerio de Juan Pablo II o un período de transición.

Las palabras de Benedicto XVI han sido cuidadosamente analizadas. Sin embargo, los resultados son más fruto de la especulación que de la certeza.

Un reciente artículo de la revista Time indica la impaciencia en los medios. "¿Qué tipo de Papa será?", se preguntan sus autores. Es evidente que el pontífice se ha tomado su tiempo.

La Vigésima Jornada Mundial de la Juventud, el evento creado a iniciativa de Juan Pablo II a mediados de los años ochenta, es casi la plataforma ideal para que Benedicto XVI explique con claridad el camino que tomará la Iglesia bajo su gobierno.

El encuentro tiene lugar en la ciudad alemana de Colonia, pleno corazón de un continente donde, en opinión de Ratzinger, el cristianismo libra la mayor batalla de estos tiempos.

Para Benedicto XVI, Europa ha perdido el rumbo y se encuentra al borde del abismo al construir una cultura "que excluye a Dios de la conciencia pública". Según el Papa, es la hora de que los europeos, que están en un "estado de autocompasión", redescubran sus raíces cristianas.

El pontífice tiene la oportunidad ahora de llevar ese mensaje a los centenares de miles de jóvenes de todas partes del mundo que participan en la Jornada Mundial de la Juventud.

Discurso claro

El Papa Benedicto XVI
El Papa enfrenta su mayor reto desde su elección en abril.

Para quienes lo conocen, Ratzinger ha vencido su timidez natural y se muestra más a gusto entre las multitudes aunque hay quienes dicen que como buen teólogo prefiere la tranquilidad y el sosiego al bullicio y las emociones.

Desde el comienzo de su pontificado, Benedicto XVI dejó en claro que no se propone imitar al, en sus palabras, "gran" Juan Pablo II.

Las cualidades que ha demostrado como pastor de la Iglesia Católica hasta ahora son, en opinión de algunos observadores, la claridad de su discurso y su habilidad para abordar asuntos como las relaciones con el Islam en su amplia complejidad.

Constructor de puentes

Mujer en una iglesia
Benedicto XVI se reunirá con representantes de otras religiones.

Durante la visita Ratzinger continuará el diálogo establecido por Juan Pablo II con otras religiones.

Siguiendo los pasos de su antecesor, será el segundo Papa en entrar en una sinagoga.

El gesto tiene particular simbolismo por tener lugar en Alemania a sesenta años del fin de la Segunda Guerra Mundial.

El pontífice (la palabra original en latín significa "constructor de puentes") se reunirá con representantes de la comunidad judía, musulmana y de las religiones protestantes.

El Papa explicó cuales son los objetivos de este primer viaje apostólico que por coincidencia, o designio divino para algunos, es a su país natal.

Misión

Jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia
Miles de jóvenes se reúnen en Colonia.

En entrevista con Radio Vaticano, Benedicto XVI señaló que la Jornada Mundial de la Juventud tendrá éxito si revitaliza a la Iglesia en Alemania y en toda Europa.

La ambiciosa misión que se ha trazado el Papa plantea varios interrogantes: ¿en qué medida se podrá fortalecer una institución que en países tradicionalmente católicos como España ha perdido terreno ante lo que él llama los males del secularismo y el relativismo?

¿Basta con el entusiasmo de centenares de miles de jóvenes que, según las encuestas, son minorías en sus países?

Y en lo que concierne a la mayor parte de los católicos en el mundo, si la batalla principal está en Europa, ¿cuál es la tarea de la Iglesia en América Latina, África y Asia? Muchos esperan que el mismo pontífice tenga las respuestas.




PRIMER VIAJE OFICIAL FUERA DE ITALIA

Benedicto XVI acude en Colonia a una sinagoga, un templo que sólo visitó antes Juan Pablo II

EUROPA PRESS

El Papa saluda a los fieles . (Foto: EFE)
El Papa saluda a los fieles . (Foto: EFE)


A D E M Á S ...
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ROMA.- Benedicto XVI ha iniciado una visita a la sinagoga de Colonia, uno de los actos centrales en el segundo día de su visita a Alemania para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud. Sólo su predecesor, Juan Pablo II, había pisado un templo judío. Tras llegar a su tierra natal, el Papa se reunió con miles de jóvenes en una fiesta en el Rin.

El Pontífice se ha desplazado en automóvil hasta Bonn, distante una media hora. Allí tuvo un encuentro de cortesía con el presidente alemán, Horst Koehler, en la Villa Hammerschmidt, antigua sede presidencial. Benedicto XVI vivió en Bonn entre 1959 y 1963 y fue profesor de Teología en su Universidad.

Después, siguiendo los pasos de su antecesor, el Papa Juan Pablo II, que fue el primer Pontífice que visitó un templo judío, Benedicto XVI ha querido aprovechar la ocasión de su primer viaje internacional para continuar y estrechar el diálogo interreligioso con la comunidad judía y ha iniciado una visita a la sinagoga de Colonia.

Esta sinagoga es un lugar cargado de significado, ya que en 1938 fue quemada y destruida por el Ejército nazi durante la llamada 'Noche de los cristales rotos', cuando en toda Alemania se realizó una campaña de destrucción contra los edificios y tiendas judías, y más de 200 personas fueron asesinadas.

El Papa ha llegado sobre las 12:00 horas al centro judío y ha sido recibido por el rabino jefe de Colonia, Netanel Teitelbaum, y por algunos miembros del consejo. Según ha adelantado uno de los miembros del consejo, Abraham Lehrer, durante la visita se atravesará la 'Gedenkhalle', la sala conmemorativa, donde se detendrán para recordar a los 6 millones de judíos, 11.000 de Colonia, asesinados en el Holocausto.

Después en la sinagoga, un cantor leerá un paso de la Torah, del primer libro del Génesis sobre la 'Creación del mundo', y después el salmo 22, para proseguir con los saludos oficiales y el intercambio de regalos. Mientras que los mensajes que se pronunciarán por el momento no se conocen, se sabe que Benedicto XVI ha elegido como regalo una copia litográfica de una Biblia en miniatura conservada en la Biblioteca Vaticana.

Al evento han sido invitados todos los rabinos de las comunidades judías en Alemania, así como el presidente honorario de la comunidad judía, Ernst Simons, y el rabino jefe de la comunidad judía en Alemania Paul Spiegel. La ceremonia terminará con una oración por la paz.

Por la tarde, el Papa almorzará en el Arzobispado con una representación de jóvenes llegados de todos los países y después tendrá un encuentro con los seminaristas y finalizará la jornada con un encuentro ecuménico.

Acercamiento a la comunidad musulmana

El sábado, tras oficiar una misa en el Arzobispado, recibirá en audiencia al canciller alemán, Gerhard Schröder; al presidente del Parlamento, Wolfgang Thierse; la presidenta del partido democristiano (CDU) y jefa de la oposición, Angela Merkel, y el presidente de Renania del Norte-Westfalia, Jurgen Ruttgers.

Por la tarde tendrá un encuentro con representantes de las comunidades musulmanas y a las 19:30 será la vigilia prevista en la explanada de Marienfeld, donde se espera se reúnan cientos de miles de jóvenes. Benedicto XVI efectuará una vuelta con el 'Papamóvil' para bendecir a los jóvenes presentes antes de comenzar la ceremonia.

Una gran estructura de 2.500 metros cuadrados y de 60 toneladas de peso cubrirá el altar, puesto a 12 metros de altura, en la explanada de Marienfeld, y desde la cual, Benedicto XVI presidirá la vigilia y la misa final del domingo. Durante los dos eventos, la estructura será iluminada con 1.600 fluorescentes, que permanecerán encendidos toda la noche.

El domingo, último día de la Jornada, el Pontífice presidirá el rezo del Angelus a mediodía y regresará a Roma por la tarde.




Discurso del papa a representantes de diferentes confesiones cristianas

COLONIA, viernes, 19 agosto 2005

Publicamos el discurso que Benedicto XVI dirigió a representantes de diferentes confesiones con los que se reunió en el arzobispado de Colonia.


Queridos hermanos y hermanas en Cristo, nuestro común Señor:

Es para mi una alegría encontrarme con vosotros, representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, durante mi visita en Alemania. Os saludo muy cordialmente a todos. Procediendo yo mismo de este País, conozco bien la situación penosa que la ruptura de la unidad en la profesión de la fe ha comportado para muchas personas y familias. Este es un motivo más por el que, tras mi elección como Obispo de Roma, como Sucesor del apóstol Pedro, he manifestado el firme propósito de asumir como una prioridad de mi Pontificado la recuperación de la unidad de los cristianos, plena y visible. Con ello he querido conscientemente seguir las huellas de mis dos grandes Predecesores: de Pablo VI, que hace ya más de cuarenta años firmó el Decreto conciliar sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio, y de Juan Pablo II, que después hizo de este documento el criterio inspirador de su actuación. En el diálogo ecuménico, Alemania es un lugar de particular importancia. En efecto, no es sólo el País donde tuvo origen la Reforma; también es uno de los Países en los que surgió el movimiento ecuménico del siglo XX. A causa de los flujos migratorios del siglo pasado, también cristianos de las Iglesias ortodoxas y de las antiguas Iglesias del Oriente han encontrado en este País una nueva patria. Esto ha favorecido indudablemente la confrontación y el intercambio. Nos alegramos todos al constatar que el diálogo, con el pasar del tiempo, ha suscitado un redescubrimiento de la hermandad y ha creado entre los cristianos de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales un clima más abierto y confiado. Mi venerado Predecesor, en su Encíclica Ut unum sint (1995), ha indicado precisamente en esto un fruto particularmente significativo del diálogo (cf. nn. 41s.; 64).

La hermandad entre los cristianos no es simplemente un vago sentimiento y tampoco nace de una forma de indiferencia respecto a la verdad. Se basa en la realidad sobrenatural de un único Bautismo, que nos inserta en el único Cuerpo de Cristo (cf. 1 Co 12,13; Ga 3,28; Col 2,12). Juntos confesamos a Jesucristo como Dios y Señor; juntos lo reconocemos como único mediador entre Dios y los hombres (cf. 1 Tm 2,5), subrayando nuestra común pertenencia a Él (cf. Unitatis redintegratio, 22; Ut unum sint, 42). Sobre este fundamento, el diálogo ha dado sus frutos. Quisiera mencionar la revisión, auspiciada por Juan Pablo II durante su primera visita a Alemania en 1980, de las condenas recíprocas y, sobre todo, la «Declaración común sobre la doctrina de la justificación» (1999), que fue un resultado de dicha revisión y llevó a un acuerdo sobre cuestiones fundamentales que habían sido objeto de controversias desde el siglo XVI. Además, hay que reconocer con gratitud los resultados obtenidos en las diversas tomas de posición comunes sobre asuntos importantes, como las cuestiones fundamentales sobre la defensa de la vida y la promoción de la justicia y la paz. Soy muy consciente de que muchos cristianos en este País, y no sólo en él, se esperan más pasos concretos de acercamiento. También yo los espero. En efecto, el mandamiento del Señor, pero también la hora presente impone continuar de modo convencido el diálogo a todos los niveles de la vida de la Iglesia. Obviamente, éste debe desarrollarse con sinceridad y realismo, con paciencia y perseverancia, con plena fidelidad al dictamen de la conciencia. No se puede mantener un diálogo a costas del verdad; el diálogo tiene que desarrollarse en la caridad y en la verdad.

No pretendo desarrollar aquí un programa de temas inmediatos de diálogo; esto es tarea de los teólogos en colaboración con los Obispos. Permitidme solamente una observación: las cuestiones eclesiológicas, y especialmente la del ministerio consagrado, o sea, del sacerdocio, están ligadas inseparablemente a la cuestión sobre la relación entre Escritura e Iglesia, es decir, a instancia de la justa interpretación de la Palabra de Dios y su desarrollo en la vida de la Iglesia.

Una prioridad urgente en el diálogo ecuménico la constituye también las grandes cuestiones éticas que plantea nuestro tiempo; en este campo, los hombres de hoy en búsqueda, esperan con razón una respuesta común de los cristianos, que, gracias a Dios, en muchos casos casi se ha encontrado. Pero, desdichadamente, no siempre. A causa de las contradicciones en este campo, el testimonio evangélico y la orientación ética debida a los fieles y a la sociedad pierden fuerza, asumiendo muchas veces características vagas, y descuidando así nuestro deber de dar a nuestro tiempo el testimonio necesario. Nuestras divisiones contrastan con la voluntad de Jesús y nos desautorizan ante los hombres.

¿Qué significa restablecer la unidad de todos los cristianos? La Iglesia católica pretende lograr la plena unidad visible de los discípulos de Cristo, tal como la ha definido el Concilio Ecuménico Vaticano II en varios de sus documentos (cf. Lumen gentium, nn. 8;13; Unitatis redintegratio, nn. 2;4; etc.). Según nuestra convicción, dicha unidad existe en la Iglesia católica sin posibilidad de que se pierda (cf. Unitatis redintegratio, n. 4). No significa, sin embargo, uniformidad en todas las expresiones de la teología y la espiritualidad, en las formas litúrgicas y en la disciplina. Unidad en la multiplicidad y multiplicidad en la unidad. En la homilía en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, el pasado 29 de junio, he subrayado que la plena unidad y la verdadera catolicidad van juntas. Una condición necesaria para que esta coexistencia tenga lugar es que el compromiso por la unidad se purifique y se renueve continuamente, crezca y madure. El diálogo puede contribuir a lograr este objetivo. El diálogo es más que un intercambio de ideas: es un intercambio de dones (cf. Ut unum sint, n. 28), en el que las Iglesias y las Comunidades eclesiales pueden poner a disposición su propio tesoro (cf. Lumen gentium, nn. 8;15; Unitatis redintegratio, nn. 3;14s; Ut unum sint, nn. 10.14). Precisamente por este compromiso, el camino puede continuar paso a paso hasta llegar a la plena unidad, cuando, finalmente, «lleguemos todos a la unidad de la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, el hombre perfecto, a medida de Cristo en su plenitud» (Ef 4,13). Es obvio que un diálogo como éste sólo puede llevarse a cabo hasta el fondo en un contexto de espiritualidad sincera y coherente. No podemos «hacer» la unidad sólo con nuestras fuerzas. Podemos obtenerla solamente como don del Espíritu Santo. Por tanto, el ecumenismo espiritual, es decir, la oración, la conversión y la santidad de vida, son el corazón del movimiento ecuménico (cf. Unitatis redintegratio, n. 8; Ut unum sint, nn. 15s; 21 etc.). También se podría decir que la mejor forma de ecumenismo consiste en vivir según el Evangelio.

Veo con especial optimismo el hecho de que hoy se está desarrollando una especie de «red», de conexión espiritual entre católicos y cristianos de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales: cada uno se compromete en la oración, en la revisión de la propia vida, en la purificación de la memoria, en la apertura a la caridad. El padre del ecumenismo espiritual, Paul Couturier, ha hablado a este respecto de un «claustro invisible», que acoge en su recinto a estas almas apasionadas de Cristo y su Iglesia. Estoy convencido de que, si un número creciente de personas se une a la oración del Señor «para que todos sean uno» (Jn 17,21), dicha plegaria en el nombre de Jesús no caerá en vacío (cf. Jn 14,13; 15,7.16 etc.). Con la ayuda que viene de lo alto, encontraremos soluciones practicables en las diversas cuestiones aún abiertas y, al final, el deseo de unidad será colmado cuando y como Él quiera. Os invito a todos a recorrer conmigo este camino




El Papa hace un llamado a los jóvenes
Fernán González
Fernán González
Enviado especial a Colonia

El papa Benedicto XVI hizo un llamado a los cientos de miles de jóvenes católicos de todo el mundo que asistieron a la misa final de su visita a Alemania y a la Jornada Mundial de la Juventud para que demuestren con el ejemplo su compromiso por la creación de un mundo mejor.

Joven con un peinado punk y un letrero en la cabeza.
Cientos de miles de jóvenes católicos de todo el mundo asistieron a la misa final.

Ante una multitud calculada en más de 800.000 mil personas que se dieron cita en Marienfeld, a más de 25 kilómetros al oeste de la ciudad de Colonia, el Pontífice también advirtió contra lo que él considera como una falsa concepción de la libertad.

Según el Papa, "la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien".

En la homilía que leyó en varios idiomas entre ellos el español, Benedicto XVI, sin mencionar a Europa, dijo que "en numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin Él. Pero al mismo tiempo existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos".

Su discurso es considerado como uno de los más importantes desde que fuera electo en abril pasado.

Secularismo

Por primera vez, el pontífice se dirige específicamente a jóvenes católicos a quienes considera el futuro de una Iglesia que debe hacer frente en su opinión a los peligros del secularismo, sobre todo en Europa.

En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin Él

Papa Benedicto XVI

Para Benedicto XVI, el encuentro en Alemania puede marcar un comienzo de la revitalización de la Iglesia en su país natal y en todo el continente europeo.

La misa se celebró en medio del entusiasmo de cientos de miles de jóvenes que durmieron a la intemperie en el campo de Marienfeld, donde el sábado por la noche acompañaron al Papa en una vigilia con velas, plegarias, cantos, danzas y hasta espectáculos de acrobacia.

A pesar del fervor religioso evidente en lo que algunos llaman el "Woodstock católico", algunos observadores expresan sus reservas sobre como se traducirá este entusiasmo en la campaña que el Papa desea emprender para que el continente europeo recupere sus raíces cristianas.

Disenso

Durante estos días no todo fueron manifestaciones de afecto por el pontífice; también se registraron expresiones de disenso.

El Papa saluda junto a una cruz.
Algunos jóvenes criticaron a la Iglesia católica por temas como la homosexualidad y el aborto.

Un grupo de jóvenes que se hace llamar Wir sind Kirche (Somos Iglesia) repartió condones.

Algunos de ellos reclamaron que la jerarquía católica reconozca como válida la homosexualidad.

Varias mujeres se manifestaron frente a la catedral de Colonia para exigir que la Iglesia corrija lo que consideran como una injusticia al negarles una mayor participación en los asuntos de la institución.

Y no faltaron quienes expresaron de forma individual sus opiniones, como el joven protestante que con una pancarta hacía énfasis en la primacía de la Biblia como palabra de Dios sobre la Iglesia o el muchacho que, en medio de la multitud que saludaba al Papa desde las orillas del Rin el pasado jueves, agitaba una bandera con la efigie del Che y la palabra Revolución.

Diálogo

La visita del Papa parece haber cumplido sus objetivos más inmediatos.

Al recibir la adhesión de las multitudes de fieles consolida su liderazgo de la Iglesia, tal como lo hizo en su momento Juan Pablo II.

Cardenales y obispos fotografían al Papa.
No sólo los jóvenes aprovecharon la oportunidad para hacer fotos del Papa.

El Papa continuó el diálogo establecido por su antecesor con el judaísmo, el Islam y las religiones protestantes.

En ese sentido se destaca su condena al antisemitismo durante la visita a una sinagoga, un gesto altamente significativo por tener lugar en el país desde donde se organizó y dirigió el exterminio de judíos.

Al final de la misa de este domingo se anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud se realizará en Sydney, Australia, en 2008.

Queda por ver si una de las mayores expectativas de Benedicto XVI, la renovación y fortalecimiento de su Iglesia, es una realidad para entonces.



El viaje de Benedicto XVI a Alemania
Más de un millón de fieles ovacionó al Papa

Advirtió sobre la religión como “producto de consumo fácil”

COLONIA, Alemania.– El debut de Benedicto XVI como papa de multitudes se convirtió en una fiesta de fe que aplastó los pronósticos más agoreros. Pese al frío y la lluvia, más de un millón de jóvenes de todo el mundo acampó al aire libre, coreó su nombre y lo ovacionó, sobre todo cuando defendió la raíz más ortodoxa del catolicismo y objetó a quienes quieren hacer de la religión “un producto de consumo fácil”.

Fue durante la misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud, que lo trajo al país donde nació hace 78 años, en el primer viaje al exterior desde que fue elegido papa, el 19 de abril pasado. Esa fue, también,ocasión para que, en su condición de alemán, reconociera "vergüenza y dolor por el mal causado por nuestra patria", en referencia al período nazi, cuya fuerza juvenil integró cuando la movilización era compulsiva en el país. Y, sin usar la palabra perdón, reivindicó la "otra Alemania, que también existe".

Ante los jóvenes, trazó una compleja radiografía en la que condenó "el olvido de Dios" en el mundo tanto como un simultáneo "boom de lo religioso que, exagerando demasiado, termina por convertir a la religión en un producto de consumo cómodo, del que se toma sólo lo que agrada. Y que, al final, resulta frustrante".

Llamó la atención que fueran ésos sus párrafos más aplaudidos. Tanto como cuando cuestionó "la religión a la medida de cada uno", exhortó por "fundamental" la lectura del Catecismo y pidió más "compromiso" religioso en la vida cotidiana. "Parece que los chicos aceptan que se les hable claro y fuerte", fue un comentario escuchado.

También se sepultó toda duda sobre la continuidad de estos grandes festivales religiosos ideados por el fallecido Juan Pablo II. Y una ovación estruendosa lo hizo reír cuando convocó su próxima edición -la número 21- para 2008, en Sydney. Lo hizo tras agradecer a los jóvenes por los "momentos memorables de fe" vividos juntos.

Sin traicionar su tono recoleto, durante estos cuatro días el tímido intelectual no sólo encontró su propio camino para entrar en el corazón de las nuevas generaciones, sino que dio claras señales de que no quiere que el suyo sea un papado de transición, oscurecido por la sombra de su carismático predecesor.

Al contrario, demostró que pretende intervenir desde la religión en los problemas del mundo, incluidos los políticos; produjo una durísima condena al terrorismo -en particular, al de signo religioso-, y llamó al diálogo con una contundente invitación a musulmanes y judíos (ver nota aparte).

Benedicto XVI volvió poco menos que un hábito el constante agradecimiento al fallecido Karol Wojtyla, a quien citó en forma recurrente con cálidas apelaciones, como "venerado predecesor, el gran papa, el papa genial" o "nuestro querido amigo".

La ceremonia, incluido el Angelus posterior, fue en alemán. Pero en su transcurso habló en nueve idiomas, incluido el español y el swahili, la lengua más extendida en el Africa negra. Hubo citas en latín, griego y hebreo; se escuchó música andina así como ritmos africanos y asiáticos, pero el pie pontificio se abstuvo de seguir la pegadiza cadencia.

Una veintena de peregrinos argentinos acompañó al Pontífice en el altar, a cuyo costado flameaba, bien visible, una enorme bandera celeste y blanca. Otras se distribuyeron entre la multitud, así como una gran pancarta con la leyenda "Sí, otro mundo es posible", firmada por fieles llegados desde Zárate y Campana.

Todo ocurrió en un día frío y desapacible. La bruma llegó a ser tan compacta que ocultó las dos torres de la fantástica catedral de esta ciudad, considerada capital del Rin. La ceremonia transcurrió en un campo a 30 kilómetros de allí, convertido por momentos en un enorme lodazal, por el que Benedicto XVI avanzó en un papamóvil.

La mayoría del millón de peregrinos había pasado la noche allí, luchando contra el frío y la falta de comida y bebida caliente, así como de medios para resistir la humedad. Pocos claudicaron, si bien los servicios médicos atendieron numerosos casos de gripe.

En el papamóvil

Más de 200.000 fieles se sumaron en horas de la mañana." ¡Ya viene, ya viene!", fue el grito que puso calor cuando, poco antes de las 10, se avistó el papamóvil. Benedicto XVI subió con él la colina artificial sobre la que se montó el altar, saludó brevemente y comenzó la ceremonia.

De timidez extrema, casi sin recursos gestuales, la máxima concesión de complicidad que tuvo con su bullanguera audiencia fueron sonrisas y, llegado ya el colmo, un ademán con el que quiso decir "ya está bien, suficiente", cuando los aplausos intentaban prolongarse. Nada más.

"No es que sea un tipo divertido; nada que ver. Al contrario. Pero lo que dice es interesante", sintetizó un peregrino argentino.

"Hay en el mundo un extraño olvido de Dios. Y pareciera que el mundo marcha igual, pero lo que hay es un enorme sentimiento de frustración", dijo el Papa. Señaló luego que "junto con ese olvido de Dios existe un boom de lo religioso", donde el riesgo es convertir a la religión "en un bien de consumo fácil, a la medida de cada uno, donde se toma sólo lo que agrada y algunos hasta le sacan provecho. Pero al final eso no sirve".

"Por eso, es importante el amor a las Sagradas Escrituras y conocer la fe de la Iglesia", observó y, acto seguido, en un gesto nada demagógico, recomendó como "fundamental" la lectura del Catecismo de la Iglesia Católica y de su Compendio. Y "porque los libros no bastan", pidió más compromiso religioso en la vida cotidiana, con acciones de voluntariado que nuestra sociedad necesita de forma urgente. "No debemos olvidar a los ancianos, no debemos pasar de largo ante los que sufren", afirmó el Papa.

"De ese modo -dijo- ya no viviremos preocupados sólo por nosotros mismos sino que, viendo que somos necesarios, comprenderemos lo bello que es ser útil y estar a disposición de los demás, sin estar pensando en cuáles son las comodidades que se nos ofrecen. Podemos hacer un mundo mejor", dijo.

No se detuvo en mayores efusiones y partió a las 13. Por la tarde se reunió con obispos alemanes y, al caer la noche, tomó el avión de regreso a Roma. La prueba había pasado y los peregrinos emprendieron el regreso a casa, con el pedido pontificio de compartir el mensaje escuchado.



Por Silvia Pisani
Enviada especial


El encuentro en cifras

Más de un millón

Fueron los jóvenes que participaron de la XX Jornada Mundial de la Juventud, en Colonia.

193

Son los países de origen de los peregrinos, el 80% de ellos europeos.

100 millones

Es la suma en euros que costó la organización del encuentro, primera cita internacional del Papa.

7000

Fueron los periodistas de 4000 medios acreditados para cubrir el evento.

27.000

Es el número de voluntarios de 120 países que colaboraron durante el desarrollo del encuentro.

3000

Fueron los sacerdotes que repartieron la comunión en la misa final.

Cuatro millones

Fue el número aproximado de jóvenes en la más concurrida Jornada de la Juventud, en Manila, 1995.

800.000

Fueron los participantes en Toronto, en 2003, última cita con Juan Pablo II.


Friday, August 05, 2005

ACERCAMIENTO HISTORICO DE MARTE Y LA TIERRA

Desde tiempos remotos, el planeta Marte ha ejercido una especial fascinación sobre el hombre. El nombre que lleva es una muestra de ello: Marte era el Dios de la guerra de los antiguos romanos, adorado y reverenciado. Lo cierto es que Marte, entre otras cosas por su naturaleza rocosa, es el planeta más semejante a la Tierra. El deseo de saber más acerca de él ha sido la base de muchas investigaciones científicas: en este momento, es estudiado por cuatro sondas enviadas desde nuestro planeta. Aunque durante siglos se contaron las más fantásticas historias sobre Marte, y se creyó su desértica superficie poblada con las más increíbles criaturas, todos los intentos por encontrar indicios de alguna forma de vida han dado resultado negativo.
Pero esta atracción cobrará una nueva dimensión el próximo 27 de agosto, cuando Marte se encuentre a 56 millones de Km. de distancia del planeta Tierra, pocos en términos astronómicos.
Nosotros podremos presenciarlo desde cualquier punto del planeta, aunque será más notable para los habitantes del hemisferio sur. Este fenómeno se produce a consecuencia de que tanto la Tierra como Marte giran alrededor del sol, pero la Tierra lo hace de forma circular y más rápida, mientras que Marte tiene una órbita más elíptica, y tarda el doble del tiempo en dar una vuelta completa (una revolución) alrededor del astro rey. Es por eso que cada 2 años aproximadamente, estos planetas se acercan, pero nunca tanto como en esta oportunidad, que volverá a repetirse recién en 2287. Por lo tanto nos encontramos ante una ocasión realmente histórica, que los científicos y aficionados a la astronomía celebran en todo el mundo.






Marte ha podido verse ya desde hace varias semanas como un objeto brillante en el cielo, pero el 27 de agosto alcanzará su máximo de proximidad y brillantez. Sin embargo, debes tener en cuenta que las posibilidades de observación natural son limitadas: desde la tierra podrá vérselo apenas como un punto brillante de color naranja rojizo en el firmamento. Si deseas observar más debes utilizar un telescopio, por lo que es recomendable, en caso de que no dispongas de uno, que te acerques a un observatorio astronómico. Los científicos afirman que con un telescopio adecuado, apoyado en una base firme, podrán verse el casquete polar sur, los detalles de la superficie, las tormentas de polvo, las nubes y tal vez hasta el cráter Hella del planeta marciano. Opciones como los filtros de colores ayudarían a realzar los detalles vistos desde el telescopio. El planeta Marte permanecerá visible en el cielo hasta septiembre.

- Marte se encontrará a 56 millones de kilómetros de la Tierra, o a 0,3727 AU (unidad astronómica que mide la distancia de la Tierra al Sol, que es de 150 millones de Km.).

- El horario de mayor acercamiento serán las 09:51 hora media de Greenwich. En el hemisferio sur será notablemente visible a mitad de la noche.

- Será el objeto más brillante en el firmamento después de la luna, con una magnitud de 2,9 (la estrella más brillante tiene una magnitud de 1). Alcanzará un tamaño de 25,1 segundos de arco.

- El próximo acercamiento se producirá en el año 2287, cuando ambos planetas se encuentren a 55.650 millones de Km. de distancia, 108.000 menos que en la actualidad.




Fotos: NASA Posted by Picasa